Pobrecita, se ha puesto malita. Y es normal, ya desde pequeña y se zampa unas hamburguesas enormes. Además se ha hecho caca y no me ha avisado, así que huele mal. Ahora toca curarla y limpiarla.
Ya no recordaba yo que los bichos estos son bastante pesados al principio. Ha vuelto a cagarse, y no me ha avisado. Menos mal que me he dado cuenta, habría vuelto a enfermar. La he castigado para que aprenda a avisar y se acostumbre a estar limpita.
Se ha vuelto a cagar, pero esta vez me ha avisado. Ya va aprendiendo.
No paro de darle de comer, cada vez que la miro para algo, ya tiene hambre otra vez. Se zampa unas hamburguesas enormes y se queda con el estómago vacío enseguida. Entre hamburguesa y hamburguesa le cuelo un caramelito.
Ha sido un rato intenso. Lo bueno es que recién encendido uno tiene ganas de jugar, pero ya era de parar un poquito. Se ha ido a la camita y ella sola apagó la luz. Nada, hasta mañana.
¡Qué sorpresa! Ha despertado, ha crecido y se ha vuelto a acostar.
Ya se nota que va a ser una niña algo transgresora. Tiene una especie de cresta algo extraña, pero ahora dormida a oscuras no se ve.
Volvemos a empezar. Aprovechando el Año Nuevo recupero el Tamagotchi, ya veremos si esta vez le cuido mejor. Es chico, se llama Lucas y, aún siendo un bebé, ya ha conseguido saltar 30 vallas seguidas. Muy pronto creció a niño, es muy mono con sus orejitas negras.
La vida y hazañas de un tamagotchi y su dueño
Cuidando de un Tamagotchi: Soy Lu, un Tamagotchi. Salí del huevo en el que llegué de mi planeta en la tarde del día 1 de Diciembre. Esta es mi historia y la de los que me rodean.